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Folleto de la exposición "Chagall. Fábulas y Sueños"


Portada
MARC CHAGALL / Poemas_ Grabado 13, 1968
/ Xilografía y Collage / © VEGAP, A Coruña, 2020.
- Chagall ®


Clement Greenberg, uno de los críticos de arte más importantes del siglo XX y considerado profeta del Expresionismo Abstracto en los Estados Unidos, afirmó:

“En tanto que aguafuertista y litógrafo, Chagall se sitúa entre los mejores y no tiene rival, a excepción de Picasso, en este siglo”.
 

Chagall
Fábulas y sueños


La Fundación Barrié presenta la mayor exposición de obra gráfica de Marc Chagall, uno de los pintores y artistas gráficos más importantes del siglo XX y uno de los artistas más inclasificables. Su estilo pictórico tan personal, con un profundo conocimiento expresivo del color, está vinculado a los recuerdos de su infancia, la naturaleza, la poesía, la fantasía y el folklore judío y de la vida en su pueblo natal.
Más de un centenar de obras ofrecerán un recorrido seriado
de la obra gráfica de Marc Chagall que cubren el período de 1927 a 1968 y permiten al visitante apreciar la evolución del artista ruso en el manejo de la plancha, así como su dominio
de las diferentes técnicas de impresión.
Con esta exposición, organizada en colaboración con la Colección The Art Company de Italia, la Fundación Barrié da continuidad a la revisión de obras de grandes maestros de la historia del arte y, en este caso, a la obra sobre papel, como lo ha sido también la reciente exposición de dibujos de Rembrandt o Rubens en la muestra Trazos Maestros, organizada con el Victoria and Albert Museum de Londres.
 
LA EXPOSICIÓN

El recorrido de la exposición propone cuatro series de obras gráficas de Marc Chagall:
  • Las Fábulas de La Fontaine
  • Chagall (1957)
  • Chagall Litógrafo (1960)
  • Poemas (1968)


Biografía


MARC CHAGALL
(Vítebsk, Imperio ruso, 7 de xullo de 1887 - Saint-Paul de Vence,
Francia, 28 de marzo de 1985)

Marc Chagall, llamado en realidad Moishe Segal, nació en Bielorrusia, siendo el hijo mayor de nueve hermanos. Su formación comienza en San Petersburgo, junto al innovador pintor ruso y diseñador escenográfico Léon Bakst. En 1911 se trasladó a París, ciudad que impactó fuertemente en su vida y obra y en la que llegó a exponer su obra en el Salon d’Automne y en el Salon des Indépendants. Fue el poeta Apollinaire quien le presentó al marchante alemán Herwarth Walden y este organizó su primera exposición individual en Berlín en 1914.

En 1915 volvió a su ciudad natal Vítebsk, donde estalló la guerra. Este mismo año contrajo matrimonio con Bella Rosenfeld. Finalizada la Revolución rusa asumió la dirección de la Escuela de Arte de Vítebsk, cargo que tuvo que abandonar por sus diferencias con Kazimir Malévich. Entre 1919 y 1921 colaboró con el Teatro Estatal Judío de Moscú. Tras un breve paso por Berlín, en 1923 Marc Chagall marchó para Francia. En 1941 se trasladó a Estados Unidos para evitar ser deportado. Cinco años más tarde el Museum of Modern Art de Nueva York celebró una exposición retrospectiva de su obra que consolidó su reputación internacional de forma definitiva. En 1948 volvió a Francia donde viviría durante el resto de su vida.

Después de la trágica muerte de Bella en 1944, Marc Chagall se casó con Valentina Brodskaya, a la que apodaba “Vava”. Aunque el nuevo matrimonio fue muy feliz, Bella siempre fue su musa principal.

Desarrolló su trayectoria artística en diferentes campos como la ilustración, la cerámica, los mosaicos, murales de producciones teatrales – pintó también el techo de la ópera de París-, o el diseño de vidrieras como las de la catedral de Metz o de la sinagoga del Hebrew University Hadassah Medical Centre de Jerusalén. Trabajó hasta el último día de su vida, el 28 de marzo de 1985 el pintor de 97 años murió en un elevador después de estar todo el día en su estudio.
 

Las Fábulas de La Fontaine


Cuando en 1923 Blaise Cendars comunicó a Chagall que el galerista Ambroise Vollard deseaba reunirse con él, se gestó una de las más interesantes asociaciones artísticas del siglo XX. Marc Chagall se reunió con el galerista y editor ese mismo año en París y, pasando el tiempo, recordó siempre el asombro y el orgullo de haber podido colaborar con una de las figuras más influyentes del París de las artes. En diciembre de 1927, en una entrevista para Art Vivant, Chagall afirmaba:

El placer que me produjo ilustrar Almas muertas de Gogol se debió a que el señor Vollard me dio la posibilidad de expresarme con total libertad. Su confianza me animó mucho y me permitió llevar a término los cien gouaches de Las Fábulas de La Fontaine que luego derivaron en grabados. Todavía tiemblo de miedo cuando tengo que enseñar mis obras a Vollard. ¿Cómo podría olvidar que fue contemporáneo de Cézanne y Renoir?

Las láminas de Las Fábulas de La Fontaine fueron realizadas entre 1927 y 1930. La gestación de Las Fábulas es un proceso intrincado; en un primer momento Chagall ejecuta unos gouaches que, tras haberse mostrado fugazmente en público en 1930 en París, Bruselas y Berlín, acabaron desperdigados en colecciones privadas. Con posterioridad, se desechó una primera edición impresa debido al mal resultado que dieron las pruebas en color. En consecuencia, el artista se decantó por el blanco y negro del aguafuerte. En los años sucesivos, Chagall no ocultó una cierta frustración por no haber visto publicadas Las Fábulas y, en una carta de 1936 a Pavel Ettinger, el artista define sus ilustraciones como obras que duermen un dulce sueño sin llegar a despertarse en el almacén de Vollard y se pregunta cómo persuadir a este de que las publique. Intento que se demostrará inútil, porque la publicación solo verá la luz en 1952, después de que Eugene Tériade, célebre editor, compre las planchas de los aguafuertes a los herederos de Vollard. 

Las Fábulas nacen en la campiña de Muurillon y en la Auvernia, donde en 1926 Chagall pasa largos periodos con su familia para profundizar en su conocimiento del mundo animal y vegetal. Por otro lado, se diría que las dificultades técnicas, más que desalentarlo, animan al artista. En palabras de Meyer y Marteau, revive el entusiasmo de la creación, de la fusión de técnicas diversas: superficies incisas primero y luego recubiertas de barniz que retoca para obtener efectos pictóricos; el punzón que delinea delicadamente el follaje, el pelo, las plumas, los degradados y entramados de signos que modulan la tonalidad del blanco cambiante al negro profundo, logrado a veces mediante cepillos de púas. Obras que han de verse de cerca, en las cuales la mirada debe alternar entre la apreciación de la composición y el asombro ante el detalle.

La primera edición de Las Fábulas sale en 1668; el corpus completo se ultimará en 1694 y, entre tanto, La Fontaine irá afirmándose en el transcurso del tiempo como un clásico de la literatura francesa y entrará en las escuelas. Además, tras la primera edición ilustrada de 1685 de Romeyn de Hooghe, se consagró al repertorio visual de Las Fábulas una nutrida legión de artistas franceses, desde los setecentistas Boucher, Lancret, Larmessin y Fragonard hasta la monumental edición de 1867 de Gustave Doré, que «situaba definitivamente a La Fontaine en una pléyade que era a un tiempo clásica y francesa». Cuando Vollard escogió a Chagall, se desató la polémica en las columnas de la prensa tradicionalista, que toleraba mal los orígenes del artista. El mismo Vollard respondió brillantemente a las críticas indicando las fuentes específicamente orientales de Las Fábulas —Esopo, los cuentistas indios, persas, árabes o chinos— y señalando a Chagall como a un cantor capaz de hacer familiares las alusiones a Oriente.

Cuando Chagall se enfrenta a La Fontaine no escoge el camino de la sátira de Monnier o Desmares ni la pedagogía de Boutet de Monvel y Rabier, sino que se incluye entre aquellos artistas que, como subraya Claire Lesage, se apropian del mundo de Las Fábulas y las abordan a través del filtro de su particular manera de hacer y pensar el arte. De Ridder destaca la independencia, casi impertinente, de las ilustraciones con respecto al texto; una capacidad de renovar la visión del texto, impregnándolo, más allá de los vínculos con las circunstancias de la época, de un fondo de humanidad, de leyenda, de sueño y de realidad al mismo tiempo. A Chagall no le interesa el aspecto moral de la fábula, sino que más bien se siente atraído por los elementos fantásticos en los cuales hombres y animales dialogan, interactúan, viven una conexión ancestral. En este sentido, Franz Meyer es preciso y lucidísimo cuando habla de Las Fábulas:

Esta historia natural es extraordinariamente múltiple.
Lo que aparece en primer plano no es el sentido moralizante
de la fábula, sino la fiel relación familiar con el
animal, que resuena en la formulación de la fábula. [...]
La narración fabulesca se hace transparente en el sentido
primitivo de la historia de los animales en tanto que
lenguaje simbólico. Pero el simbolismo en sí permanece
latente: lo que se despierta y se activa es la razón psíquica
en la que hunde sus raíces el encuentro con el animal, la
imbricación en su sentido y en su vida, no el ya superado
y olvidado significado del propio simbolismo animal.


MARC CHAGALL / Las Fábulas de La Fontaine_Gata
convirtiéndose en mujer, 1952, detalle / Aguafuerte /
© VEGAP, A Coruña, 2020. - Chagall ®


Chagall

 
En el conjunto de obras titulado Chagall, presentadas en una publicación de 1957, el propio artista ilustra con litografías a color un ensayo de Jacques Lassaigne sobre el pintor de origen bielorruso. Historiador y crítico de arte parisino, Lassaigne se cuenta entre los más importantes estudiosos del Arte Moderno. Presidente de la International Association of Arts Critics desde 1971 hasta 1978, Lassaigne es autor de varias monografías clave sobre numerosos artistas, como Lautrec, Dufy, Matisse, Miró y Kandinsky. Chagall y Lassaigne colaborarán en múltiples ocasiones; en concreto, Chagall ilustrará los ensayos que el primero le dedicó: «Nouvelles Situations de l’Art Contemporain», publicado en la célebre revista XXe Siècle (1960), Le Plafond de l’Opéra de Paris (1965) y Marc Chagall. Dessins et Aquarelles pour le Ballet (1969).

El ensayo de Lassaigne se materializa en un encuentro íntimo con Chagall donde el primero da libre voz a agudísimas reflexiones tanto sobre la obra pictórica como sobre las litografías del segundo. Vemos a un artista que pasea solitario por caminos rurales o urbanos para luego sumergirse en su estudio hasta bien entrada la noche, celoso de sus fases de trabajo y de sus técnicas. Descubrimos a un Chagall que, en palabras de Lassaigne (algo que resulta evidente en la serie de obras), no busca armonías, como Braque o Matisse, sino motivos predominantemente decorativos; donde, en los elementos que emanan de él, el artista no ve la necesidad de buscar concesiones o equilibrios. Al
contrario, esos elementos deben vibrar, hablar, vivir por sí solos.

Chagall, un enamorado de la labor artesana, siempre admirará los talleres de grabado y, como se empeñaba en recordar Lassaigne, a diferencia de muchos artistas antiguos y modernos, Chagall no se conformará con dibujar ilustraciones para dejar luego en manos de los técnicos el grabado y la reproducción. Bien al contrario, el artista trabajará las matrices con una impresionante creatividad y diversidad de medios y recursos hasta haber adquirido una maestría expresiva que bien puede compararse con la que alcanzó en la pintura.

Estas obras ilustran una de las primeras publicaciones en las cuales Chagall utiliza la litografía a color, recorrido iniciado con las célebres Mil y una noches de 1948. El medio litográfico permite trabajar la piedra con los soportes más diversos y el artista aprovecha a manos llenas ese potencial. El trazo, el grafismo, el fondo, el efecto pastel, el boceto... se despliegan sobre la superficie con una fuerza gozosa. La elección de los temas también es variada y en una misma plancha se encuentran composiciones más esenciales cargadas de figuras junto a alusiones simbólicas. En Lámina 1, unas manchas negras de lápiz litográfico, que recuerda al carboncillo, enmarcan a una pareja de amantes cuya anatomía parece atravesada por una mezcla de ambos sexos, una unión híbrida de masculino y femenino.


MARC CHAGALL / El flautista, 1957 / Litografía /
Mourlot 197 © VEGAP, A Coruña, 2020. - Chagall ®

 
Lámina 3 es tal vez la estampa más rica del alfabeto chagalliano y hay quien considera que se retoma en Poemas (serie en exposición) en el Grabado XXII. Se observa en esta pieza una particularísima sacralidad y humanidad a un tiempo. Un crucifijo que se hace reloj y lleva la firma del artista, quien, en tanto que supremo hacedor, está anclado a criaturas del mar y de la tierra, así como a la lectura de un texto probablemente religioso. En el fondo late un paisaje de ruralidad y maternidad.

La composición monocromática Lámina 4 es, por el contrario, una celebración del sueño en sus diversas conjugaciones, en un in crescendo que, del canto del pájaro, pasa por un violín que parece revolotear hasta un músico con un clarinete, instrumentos que, sin duda, remiten a la tradición musical clásica. Lámina 7 es una obra de particular importancia dentro del conjunto, ya que atraviesa toda la muestra. La hibridación entre humano y animal, entre toro y músico y entre mujer y pez no apunta a la armonización de los temas, sino más bien al vibrar de los elementos particulares, como recordaba Lassaigne. Una mezcolanza de formas que, en el primer caso, se expresa a través de una fusión de la cambiante monocromía del rostro, mientras que en el caso de la mujer/pez es una yuxtaposición de elementos, un collage expresivo. En la pareja de amantes de Lámina 8 se hace evidente la fuerza de las diversas técnicas combinadas con la litografía; si el cuerpo de él es un conjunto de manchas rojas sobre un rápido fondo, la figura de ella surge esencial, pero más delineada en los senos, que semejan guadañas o lunas. Tal vez una caída, o un abalanzarse sobre un lienzo volcado donde campea la Torre Eiffel, que con trazo sutil asume contornos de ser vivo (tema que reaparece en Visions de Paris, también en exposición).


MARC CHAGALL / El acordeonista , 1957 / Litografía /
Mourlot 204 © VEGAP, A Coruña, 2020. - Chagall ®


Si Lámina 9 y Lámina 10 celebran la habilidad expresiva y técnica de Chagall a la hora de caracterizar las antípodas de la naturaleza muerta, Lámina 13 figura, sin duda, entre las obras cruciales del conjunto. Una composición que, con su uso cromático, se despliega a través de campos de color bien ordenados. Las figuras de azul invocan una ejecución casi pictórica, hecha de una relación de cercanía y miradas. En un in crescendo que va de izquierda a derecha, el pájaro del ojo multiplicado, acentuando el testimonio silencioso,
traslada al espectador al núcleo principal de la obra. En amarillo, un tocador de cítara, instrumento que en la iconografía chagalliana está siempre asociado al episodio bíblico del rey David, pero también instrumento antiquísimo que, en sus diversas variantes y formas, aparece en diversas partes del mundo; instrumento que se extiende de Oriente a Occidente, que acoge las contaminaciones y las mudanzas de las épocas. En la obra, el rostro del tocador de cítara tiene los rasgos del propio Chagall, que mueve una música desconocida hacia el ángel que preside en rojo el ángulo derecho de la lámina.
 

Chagall
Litógrafo



MARC CHAGALL / Visión de París, 1960 /
Litografía/ Mourlot 287 © VEGAP, A Coruña,
2020. - Chagall ®

 
Como tantos otros artistas contemporáneos suyos, entre los que podríamos citar a Matisse, Derain, Braque o Picasso, Marc Chagall buscó siempre otros medios de expresión aparte de la pintura. No cabe duda alguna de que el grabado y la litografía fueron las vías que más transitó y las que produjeron resultados más brillantes. Al igual que Picasso, Chagall llegó a la litografía tras haber experimentado con diversas técnicas de impresión.

Si Picasso, luego de esporádicas tentativas en 1919 y 1930, emprendió la realización de litografías en 1945, Chagall lo hizo dos años más tarde, tras su regreso definitivo a París. Ambos frecuentaban el famoso taller de los hermanos Mourlot, donde verán la luz gran parte de las obras maestras de la litografía del siglo XX. Chagall se enfrenta tanto al aguafuerte como a la litografía de una manera indagadora, en cuanto a los aspectos técnicos, y a la vez íntimamente emotiva. En palabras del propio Chagall:


MARC CHAGALL / La malabarista, 1960 /
Litografía / Mourlot 290 © VEGAP, A Coruña,
2020. - Chagall ®


Al sostener una piedra litográfica o una placa de cobre,
tenía la sensación de tocar un talismán. Me parecía que
podía infundirles todas mis penas, todas mis alegrías.
Todo aquello que, en el transcurso de los años, ha cruzado
por mi vida: nacimientos, muertes, matrimonios, flores,
animales, pájaros, obreros pobres, padres, amantes en la
noche, profetas bíblicos... por los caminos, en la casa, en el
templo y en el cielo. Y, con la edad, la tragedia de la vida
en nosotros y en torno a nosotros.

Chagall Litógrafo ofrece al visitante un conjunto de estampas realizadas para el primer volumen del catálogo razonado de la obra litográfica del artista (en la muestra puede verse la edición de lujo, de la que tan solo se han imprimido cien ejemplares). Lejos de ser meros instrumentos de catalogación, los volúmenes son auténticos y genuinos «libros de artista», ilustrados por un abanico de obras originales de altísimo nivel. A imitación de Chagall que, entre los años 1963 y 1974, publicará otros tres volúmenes acompañados de ilustraciones, también Picasso y Miró, entre otros, emprendieron un camino semejante.


MARC CHAGALL / Notre Dame y la Torre Eiffel,
1960 / Litografía / Mourlot 295 /
De Luxe Edition of Litographie, I, no30
© VEGAP, A Coruña, 2020. - Chagall ®


Se diría que la elección de los temas efectuada por Chagall opera según los núcleos temáticos que atraviesan el «mundo» del artista. Ante todo, destaca por su enorme interés La Maison de mon village. En sus memorias, escritas entre 1922 y 1924, Chagall cuenta una anécdota de su propia vida: su madre buscaba a su padre, que había desaparecido en un día festivo. Al final lo descubrieron sentado en la chimenea de la casa disfrutando del buen tiempo. Esta anécdota se vio representada por primera vez en un aguafuerte de 1920 y, más adelante, en La Maison de mon village. «Una buena imagen —dice el artista». Y añade: «Tal vez lo haya soñado todo». Si bien el aguafuerte de 1920 parece tener tonos más realistas, en la obra que se exhibe la anécdota se representa en una ventana blanca que sirve de separación entre lo real y lo fantástico, entre el recuerdo y su representación, mientras que Chagall se autorretrata como pintor capaz de cruzar las dos dimensiones.

Dos obras en concreto, Le Cirque y La Jongleuse, giran en torno al motivo del circo. Dicho motivo —sin olvidar las obras anteriores de Daumier— atraviesa todo el arte moderno. Ya en el siglo XIX pueden citarse Acrobats at the Cirque Fernando (1879) de Renoir, Circus Fernando, de Degas, del mismo año, y la obra de Georges Seurat expuesta en el Salon des Indépendants en 1888 y titulada Parade de cirque. A principios del siglo XX será Picasso quien reivindique la vena melancólica del saltimbanqui. Luego, retomarán el circo artistas como Léger, Van Dongen, Rouault y Calder, entre otros. Para Chagall, ya fascinado por los espectáculos circenses de su ciudad natal de Vítebsk, el circo será uno de los ejes fundamentales sobre los que pivote la vida artística y social de la capital francesa. Él entablará un profundo vínculo con el circo al elegirlo como tema de interpretaciones y reproducciones constantes. Vínculo siempre ambivalente, capaz de poner en escena los polos opuestos de lo trágico y lo cómico.

En La Baie des Anges (tema tratado ya en la famosa litografía en azul de 1962), Chagall aborda el proceso de encuentro y metamorfosis entre lo humano y lo animal que impregna su obra desde las ilustraciones de las Fábulas. Además, en este conjunto de obras la representación del ángel (l’Ange) como criatura entre el cielo y la tierra se expresa mediante un vívido contraste en el cual la figura terrenal parece constreñir el vuelo del ángel a una dimensión a medias entre ambos mundos.

El motivo del violinista, un retazo de su vida que surge por primera vez en 1908 en Il Morto y que llegará a erigirse en figura clave del lenguaje figurativo de Chagall, así como en alegoría de la música misma (véase la decoración para la nueva sala del Teatro Judío de Moscú de 1920), aparece en Couple Noir au Musicien. Por otro lado, el tema de los amantes en Le Couple devant l’arbre y Les Amoureux au soleil rouge nos presenta al amor como abrazo, como un abandonarse al otro. En un grupo de obras posterior es París quien toma el primer plano: Visions de Paris y Notre-Dame et la Tour Eiffel. La Torre, sinécdoque de la capital francesa, se hace criatura en Visions de Paris —como ya lo había hecho en el aguafuerte de 1943 The Eiffel Towe —, erosionando, en un procedimiento onírico, pero también de reflexión sobre la función de los espacios para el artista, en tanto que sujeto inmerso en ellos, los confines entre lo vivo y lo inanimado. Por último, Chagall, que ya se había autorretratado en La Maison de mon village, vuelve a hacerlo en Auto-portrait; sin duda, la obra más rica en elementos chagallianos y en la que se vislumbra un libro titulado Ma Vie, título exacto de su autobiografía, pero también guiño al espectador para que busque en la estampa elementos clave en la vida del artista.


MARC CHAGALL / Pareja negra con músico,
1960, detalle / Litografía / Mourlot 296 /
De Luxe Edition of Litographe, I, no30
© VEGAP, A Coruña, 2020. - Chagall ®
 
 

Poemas


NO SÉ
No sé si he vivido. No sé
si vivo. Contemplo el cielo
No reconozco el mundo
Mi cuerpo a las sombras se entrega
¿Cómo oiré tu llamada?
Cuando lo único que me acompañe
sea la noche temblorosa

TRAS LAS NUBES
Alguien dice en la noche
No mezcles palabras y colores
Flores y sol
El alma tras las nubes
a penas iluminada, vuela y huye
Alguien dice
No esperes demasiada luz
en el camino
Tus lágrimas tú solo las beberás
al final del camino
Alguien me ha dicho
Hay allí al acecho
Una cruz
Un caballero llegado de lo alto
en sus brazos me lleva.
 
El conjunto de ilustraciones Poemas, publicado en 1968, es un ejemplo único en el catálogo de «libros de artista» de Chagall, ya que lo acompaña una selección de poesías del propio artista. Tan solo en otros cuatro casos Chagall se presenta como autor: en Marc Chagall (1959), un escueto ensayo sobre el artista; en Cirque (1967), donde se hallan breves fragmentos de texto; en Songes (1981), obra que solo cuenta con ilustraciones y, por último, en Six Gravures sur Linoléum (1984), en la que Chagall ofrece únicamente una sucinta presentación de las obras.

Chagall se acercó a la palabra escrita desde niño. Hijo de judíos jasídicos, todos los sábados estudiaba los textos bíblicos en la sinagoga. En el año 1951 escribió: «Mi arte está ligado a los libros que he visto en los escritorios y en los estantes de la sinagoga; aquellos libros que toqué con mis pálidas manos». Si bien su producción plástica es, sin duda, más famosa que la poética, existen fuertes vínculos entre los dos medios expresivos, como si la pintura fuera un material poético que cobra forma a través del lenguaje plástico. No sin razón André Breton declaró que con Chagall entraba la metáfora en el arte del siglo XX. En cierto sentido, no se trata de una conciliación de las dos formas, porque arte y pintura son uno y la poesía surge como un aspecto ulterior de su arte.

Los versos de Chagall están impregnados de colores cálidos y fríos, de azul y rojo, de alegría y tristeza, desasosiego y calma, sombra y luz. El pintor está presente en la poesía, al igual que el poeta en la pintura; esta es tan metafórica como la poesía visual. En los «libros», los poemas, escritos principalmente en yidis, pero también en ruso y francés y traducidos para la ocasión, representan una antología de versos que va desde 1930 a 1934 y a la que se suma Le Jardin, primer poema que se remonta a 1909. Al enfrentarse a este volumen, es imprescindible no cometer el error, varias veces repetido, de asociar texto e imágenes o, más concretamente, de buscar en los grabados la transposición de los versos.


MARC CHAGALL / Poemas_ Grabado 18, 1968
/ Xilografía y Collage / © VEGAP, A Coruña, 2020.
- Chagall ®

 
Son dos caminos que se cruzan, que obedecen a la poética chagalliana que, como en el caso de todo su recorrido expositivo, conviene traer aquí a colación.

Individuo nómada, impregnado de una pluralidad de paisajes y hablando varios idiomas, Chagall absorbió en Rusia las ideas del naturalismo, del postimpresionismo y del constructivismo para entrar en contacto más tarde en París, en las salas del Louvre, con el gran arte occidental de épocas pasadas, al tiempo que se empapaba de los experimentos cubistas y del fauvismo. A Chagall no se le consideró al principio un innovador, porque no había suficientes espacios teóricos legitimados para que se pudiese hablar de innovación. Irónicamente, Chagall, visto con los ojos de hoy, no solo innovó, sino que expandió los límites del concepto mismo de innovación. Resulta crucial introducir el término «lenguaje» en este contexto. Mientras en las vanguardias, el «lenguaje» significaba una dirección nueva y dominante para un cierto grupo de obras (pensemos en el cubismo analítico), al contrario, tanto en su vida como en su arte, Chagall fue siempre un políglota, un artista traspasado estructuralmente por una cambiante polifonía de fuerzas en el proceso de generación creativa. Por otra parte, si el Modernismo preconizaba en general un solapamiento de la biografía y de las emociones privadas del artista a favor de una búsqueda estética y teórica, Chagall se movió siempre en la dirección contraria, llevando su biografía, o mejor dicho, el relato de su biografía, al centro de su obra.

Si la deformación de las figuras, la abolición de las leyes de la gravedad, la distorsión arbitraria en la continuidad de la realidad tangible eran innovaciones que no remitían a una exploración en los lenguajes de la forma y del color, dichos elementos se definían, en cambio, como piezas constitutivas de un mundo representativo organizado. Comprender este proceso pasa necesariamente por la brillante intuición de Benjamin Hershaw, que relaciona la obra de Chagall con la teoría literaria del fictional world. En palabras de Hershaw:

Un fictional world no supone necesariamente la invención
o la fantasía, sino la proyección de un mundo autónomo
con sus grupos de personajes, sucesos, símbolos y
situaciones, que aparecen en una obra y que poseen internamente
una coherencia y redes de relaciones.

El fictional world de Chagall se construye a partir de una selección personal de elementos históricos, culturales y personales que reflejan una autobiografía a menudo de carácter anecdótico y mitificado. Este «mundo» es el alma secreta de la obra entera de Chagall.


MARC CHAGALL / Poemas_ Grabado 3, 1968 /
Xilografía y Collage / © VEGAP, A Coruña, 2020.
- Chagall ®


Todas sus obras aluden a él, como un fragmento, como una variación de sus elementos constitutivos. El tiempo de la obra vive, además, una necesaria simultaneidad de elementos, una subjetividad que no representa la experiencia momentánea, sino que involucra elementos dislocados en espacios y tiempos diversos. Siguiendo esta dirección, sus obras están concebidas como composiciones en las cuales el espacio es ocupado por figuras ya preparadas, casi como ready-mades

Poemas es, quizás, más que los otros conjuntos de obras que pueden verse en la muestra, un recorrido por el «mundo» del artista. Técnicamente la serie presenta un Chagall maduro que domina las
técnicas de impresión. Es un proyecto particularmente ambicioso, ya que el artista talla 138 matrices de madera en un trabajo que le exige dos años de esfuerzo en colaboración con el taller Lacourière- Frélaut de París. El haberse decantado por la xilografía, combinada en algunas planchas con el collage, confiere a las obras un carácter que no abandona la libertad expresiva, y que, en relación con la litografía, excava el soporte por capas y ajustadas superposiciones.

 
Horario exposición
 
Martes a domingo, festivos incluidos:
de 11h a 14h y de 17h a 20h
 
Entrada libre.
Aforo limitado.
 
Fundación Barrié
Cantón Grande, 9
15003 A Coruña

info@fbarrie.org
www.fundacionbarrie.org

Actividades didácticas
fundacionbarrie.org/didactica-marc-chagall