Carta del Presidente

Si en 2018 destacábamos en esta crónica uno de los hitos más importantes de la Fundación, la conclusión del proyecto de restauración del Pórtico de la Gloria, este año 2019 es casi obligado comenzarla por destacar el reconocimiento internacional de este mismo proyecto. El premio de Patrimonio Europeo Europa Nostra, recibido en París en una gala donde se conmemora todo el patrimonio europeo, era un galardón, podemos decirlo ahora, que no podía faltar a esta restauración porque se trata de la restauración de una joya de la escultura románica que podemos calificar como el broche artístico del camino de Santiago. Una ciudad y una comunidad que unen su historia de forma tan estrecha a la de toda Europa, fruto de sus gustos artísticos y culmen de su primer arte internacional, se acomoda perfectamente a las nociones de patrimonio e identidad a las que el premio está ligado. Junto con este reconocimiento, quizás en una escala más pequeña pero igual de importante, hemos visto cómo el Pórtico terminado de restaurar emprendía su camino ya fuera de nuestras manos. Ha sido realmente reconfortante conocer la respuesta de la sociedad a la restauración, porque para el Pórtico ha habido un antes y un después.

Esa voluntad de influencia posterior, cuando verdaderamente toma sentido cuanto hemos hecho, es la verdadera vocación de una fundación como la nuestra, volcada al futuro, y poder verificar que se cumple es nuestra mayor recompensa.

En la misma línea de incentivar el cuidado del patrimonio como un activo a disposición de la sociedad para el desarrollo económico y cultural, queremos destacar otros dos premios: el premio Arte y Empresa de la revista Ars Magazine, que además recibimos de mano de nuestro principal partner en el Pórtico, la propia Fundación Catedral, y el Premio Galicia de Turismo 2019 en su primera convocatoria.

Nuestra labor por lo demás continuó las líneas ya consagradas con exposiciones de fotografía y una importante colección de dibujos holandeses, siempre tratando de acercar al público de Galicia obras, al tiempo que excelsas, inéditas en nuestro territorio; el mismo espíritu que guía nuestros ciclos de conferencias de arte o nuestros conciertos.

En el área social continuaron también nuestros programas, siempre bajo la premisa de fortalecer el tejido asociativo y hacerlo auténtico protagonista de su propio desarrollo.  Nuestros esfuerzos por la profesionalización del tercer sector se volvieron a traducir en el apoyo a la creación de plataformas de comunicación y gestión para las entidades, así como a la implementación de programas concretos en los aspectos clave que determinan las necesidades de la sociedad de hoy. Una ojeada a los proyectos bastará al lector para convencerse de la gran variedad de aspectos que conseguimos abordar gracias a todas las instituciones que con nosotros colaboran.

Los programas de becas han continuado seleccionando lo mejor que podemos dar: el talento individual de nuestros jóvenes. Cada uno de nuestros becarios es un programa en sí, y en sus logros, que sentimos también nuestros, depositamos buena parte de la confianza para cumplir nuestra misión de mejorarnos como sociedad.

Toda nuestra actividad se puede entender como un gran ciclo de formación: desde el acceso a la cultura para todo ciudadano, cuidando especialmente de los jóvenes en nuestros talleres didácticos, pasando por el acceso a las herramientas más básicas de autorrealización cuando la vida, por la razón que sea, no se las ha dado a una parte de nuestra sociedad, y por el acceso al estudio para los jóvenes más aptos con el fin de mejorar nuestro nivel de desarrollo. Pero el ciclo no estaría completo sin un apoyo a la investigación y, nuevamente ahí, aplicamos una estrategia de cesión del protagonismo porque tenemos la convicción de que es ese el papel de una fundación como la nuestra. Los programas que puede ver bosquejados el lector de esta memoria en las páginas que siguen lo muestran mejor que mis palabras.

Finalmente, en este año marcado para la Fundación por su contenido internacional, me gustaría hacerles partícipes de nuestra presencia en el foro del Centro Europeo de Fundaciones y la OCDE a la que asistimos en mayo invitados como coordinadores, junto con la OCDE, de una mesa redonda donde se planteaban los retos de futuro de la filantropía. Un lugar donde una fundación que estuvo entre las pioneras en la labor de mecenazgo en Galicia y en España y que tiene por especial vocación buscar nuevas vías de desarrollo para todos se encuentra muy cómoda.

José María Arias Mosquera

Presidente de la Fundación Barrié