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Exposición organizada por Fundación MAPFRE en colaboración con la Fundación Barrié.

23-10-2018

La Fundación Barrié presenta en su sede de A Coruña la exposición de la artista mexicana Graciela Iturbide. 

Lugar: Fundación Barrié. Cantón Grande, 9 - 15003 A Coruña
 
Fechas: 24 de octubre de 2018 – 27 de enero de 2019

Carmen Arias Romero, Directora de la Fundación Barrié, y Carlos Gollonet, Conservador Jefe de Fotografía del área de Cultura de Fundación MAPFRE durante el acto de presentación de la exposición "Graciela Iturbide"

La Coruña, 23 de octubre de 2018.- Carmen Arias Romero, Directora de la Fundación Barrié, y Carlos Gollonet, Conservador Jefe de Fotografía del área de Cultura de Fundación MAPFRE, han presentado hoy la exposición “Graciela Iturbide”.
 
La exposición será inaugurada mañana, 24 de octubre a las 20 horas, por José María Arias Mosquera, Presidente de la Fundación Barrié, y Julio Domingo Souto, Director General de  Fundación MAPFRE.
 
La Fundación Barrié presenta en su sede de A Coruña la exposición de la artista mexicana Graciela Iturbide, considerada como una de las fotógrafas más influyentes de América Latina. La muestra, compuesta por 156 fotografías, propone un viaje transversal por la obra de Graciela Iturbide que, partiendo de sus imágenes más antiguas, llega hasta su obra más reciente. Sin atender a un estricto orden cronológico, sus proyectos más representativos quedan enlazados a aquellas temáticas que mejor definen su poderoso imaginario creativo.
 
Con esta exposición, la Fundación Barrié prosigue su apuesta por la contemporaneidad de la fotografía, continuando su línea de exposiciones temporales dedicada a clásicos de la fotografía, que ha permitido mostrar las imágenes de grandes fotógrafos como Paul Strand, Arnold Newman, Edward Weston, Alfred Stieglitz, Ansel Adams, Català-Roca o del brasileño Caio Reisewitz.

Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942) es una de las fotógrafas mexicanas más destacadas de la escena contemporánea internacional. A lo largo de cuatro décadas ha ido construyendo una obra absolutamente única, fundamental para comprender la evolución que ha tenido la fotografía en México y en el resto de América Latina.
  
Su trayectoria como fotógrafa se inicia a finales de la década de los sesenta, tras ingresar en el Centro de Estudios Cinematográficos de México. Es allí donde, de la mano de Manuel Álvarez Bravo, el gran maestro de la fotografía mexicana, descubre en la cámara fotográfica su auténtico medio de expresión creativa.
 
A caballo entre lo documental y lo poético, su singular forma de mirar integra lo vivido y lo soñado en una compleja trama de referencias históricas, sociales y culturales. La fragilidad de las tradiciones ancestrales y su difícil subsistencia, la interacción entre naturaleza y cultura, la importancia del rito en la gestualidad cotidiana o la dimensión simbólica de paisajes y objetos encontrados al azar ocupan un lugar central en su fructífera trayectoria.  Su obra se caracteriza por un continuo diálogo entre imágenes, tiempos y símbolos; en un despliegue poético donde el sueño, el ritual, la religión, el viaje y la comunidad de conjugan.
 
Célebre por sus retratos de los indios Seris, que habitan en la región del desierto de Sonora, por su visión de las mujeres de Juchitán (en el Istmo de Tehuantepec,  Oaxaca), o por su fascinante ensayo sobre los pájaros que lleva años fotografiando, el itinerario visual de Graciela Iturbide ha recorrido, además de su México natal, países tan distintos como España, Estados Unidos, India, Italia y Madagascar. Su curiosidad por las distintas formas de diversidad cultural han convertido el viaje en una dinámica de trabajo a partir de la cual expresa su necesidad como artista: “fotografiar como pretexto de conocer”, según sus mismas palabras.
 
Al igual que fotógrafos como Brassaï o Christer Strömholm, con quien mantiene importantes lazos de afinidad, Iturbide posee una rara habilidad para evitar en sus encuadres lo que es obvio o anecdótico. A veces este talento para enmarcar lo que llama su atención puede traer consigo una visión casi mística de lo cotidiano; en otras, nos lleva al centro mismo de cuestiones cruciales de nuestra sociedad.
 
En cualquier caso, en la obra de Graciela Iturbide siempre queda patente su talento para hacer aflorar metáforas inusuales. Nuestra Señora de las iguanas o El señor de los pájaros, por citar tan sólo algunos de los ejemplos más paradigmáticos, ilustran de forma explícita cómo en la visión de Iturbide el acontecimiento y su dimensión poética están intrínsecamente ligados.
 
A lo largo de su carrera ha recibido varios reconocimientos, entre los que destacan el premio Eugene Smith Memorial Foundation por su obra sobre Juchitán en 1988. Paralelamente su obra continúa obteniendo el reconocimiento internacional: recibe el Gran Premio del Mois de la Photo de París y el Gran Premio Internacional del Museo de Fotografía de Hokaido, Japón. Ha sido asimismo reconocida con el premio The Hasselblad Foundation International Award in Photography 2008, el más alto galardón al que un fotógrafo puede acceder en la actualidad.
 
Fundación MAPFRE, consciente de la importancia de la obra de Graciela Iturbide, adquirió entre los años 2008 y 2011 la colección más completa que existe de su trabajo, un total de ciento ochenta y seis fotografías que supone un completo recorrido transversal por su obra desde sus primeros proyectos hasta alguno de los más recientes.  Todas las fotografías que componen esta exposición pertenecen a las colecciones de Fundación MAPFRE. 

RECORRIDO DE LA EXPOSICIÓN

La exposición propone un viaje transversal por la obra de Graciela Iturbide que, partiendo de sus imágenes más antiguas, llega hasta sus más recientes fotografías. Sin atender a un estricto orden cronológico, sus proyectos más representativos quedan enlazados a aquellas temáticas que mejor definen su poderoso imaginario creativo.

Los que viven en la arena: Seris
Con este proyecto sobre los indios Seris del desierto de Sonora, que realiza en 1979 por encargo del Instituto Nacional Indigenista, Graciela Iturbide suscita una reflexión que rebasa las circunstancias específicas de esta comunidad: la escisión que produce vivir entre dos sistemas de referencias culturales casi antagónicos. Aquí también, como en su proyecto de Juchitán, Graciela Iturbide adopta una posición rompedora respecto a los esquemas y principios unívocos establecidos a la hora de fotografiar una cultura que ha sido estigmatizada.

Juchitan
Realizado entre 1979 y 1986, Juchitán de las mujeres es sin duda el trabajo que deja una huella más profunda en su carrera y la consagra a nivel internacional. En este proyecto, Iturbide da cuenta de su experiencia con las gentes de Juchitán (Oaxaca), especialmente con las mujeres. Fuertes, independientes, politizadas, así es como las describe Graciela Iturbide. Lejos de ofrecer una visión idealizada o anecdótica de lo indígena, se sirve de su sentido del humor y de la ambivalencia del medio fotográfico para adentrarse en la complejidad de un orden sociocultural distinto.

Otras fronteras
Aunque su descubrimiento del México rural e indígena es fundamental en los inicios de su trayectoria como fotógrafa, la exploración de Iturbide, que es también la de búsqueda identitaria, no queda relegada a su propio país. La noción de viaje acompaña toda su obra.

México: rituales de fiesta y muerte
Desde sus inicios a finales de la década de los 60 hasta finales de los 80, la obra de Iturbide refleja su interés por la teatralidad de la vida cotidiana y las atmósferas carnavalescas de las fiestas populares mexicanas, en las que confluyen los ritos católicos y las tradiciones indígenas. Se trata de fotografías en las que no sólo pone de relieve la ironía con la que el imaginario mexicano representa la muerte, sino que también acentúan el carácter surrealista y grotesco de estos ritos sociales. 

En el Nombre del Padre
Realizado en 1992, este proyecto muestra la visión de Iturbide sobre el sacrificio de centenares de cabras que cada año, y desde los tiempos de la conquista española, se celebra en las montañas mixtecas de Oaxaca. A partir de la documentación del acontecimiento, Iturbide ahonda en la pesada carga histórica que arrastra tras de sí la tremenda violencia de estas matanzas, evocando también sus resonancias bíblicas, tal y como evoca el título de este trabajo.

Jardines
Desde 1998, Iturbide ha fotografiado en diversas ocasiones el Jardín Botánico de Oaxaca. En línea con las reflexiones propuestas en sus trabajos más recientes a propósito de la interrelación entre naturaleza y cultura, la dimensión que aflora en estas fotografías es la de un espacio natural domesticado que adolece de una profunda vulnerabilidad; un jardín cuyas especies autóctonas ya no pueden sobrevivir si no es gracias a especiales cuidados y atenciones.              
De la misma forma que en las fotografías de paisajes y objetos, la figura humana aparece esporádicamente y sigue estando presente de forma inequívoca a través de sus rastros, que no hacen sino ratificar todavía más el sentimiento de ausencia. 

El Baño de Frida
En el año 2006 Iturbide recibe el encargo de fotografiar uno de los baños de la casa-museo de Frida Kahlo, en Coyoacán, que había permanecido cerrado desde su muerte, en 1954. Consciente de la devoción que despierta, Iturbide se acerca a este icono de la cultura mexicana abriendo desde su propio espacio poético un diálogo con la obra de la pintora y reinterpretando sus objetos y enseres.

Paisajes y objetos
Desde finales de los años 90, el trabajo de Graciela Iturbide muestra una clara predilección por paisajes y objetos encontrados al azar, en los que prevalecen las atmósferas enigmáticas y misteriosas. La experiencia íntima y solitaria con el entorno, así como el carácter surreal que adquieren algunos objetos son una constante en sus fotografías más recientes realizadas en México y en el sur de Estados Unidos.        
En muchas de ellas la huella humana, todavía perceptible, acentúa el sentimiento de ausencia.  También en los retratos realizados en la India predomina su interés por los lugares sosegados. Son unas imágenes de inquietante belleza que aportan su mirada sobre el ritual, visto desde una dimensión mística que trasciende culturas y tradiciones.

Autorretratos
El autorretrato refleja la manera en la que su autor quiere ser visto por el mundo. A partir de esta autorrepresentación, los artistas ahondan en su conocimiento sobre lo más profundo o lo más superficial de sí mismos. La colección cuenta con varios autorretratos de Graciela Iturbide realizados entre 1979 y 2006. El primero es Autorretrato con los indios seris, desierto de Sonora, México, en el que la artista se identifica con esta comunidad y se retrata como uno de sus miembros. El diálogo que inicia Iturbide con las comunidades indígenas se va a convertir paralelamente en una búsqueda personal, una indagación sobre su yo más profundo que se hilvana con los autorretratos posteriores, en los que aparecen sus obsesiones y retrata su subconsciente. 

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