Compañeros de oficio.

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Compañeros de oficio

El propósito de la exposición Compañeros de oficio es reiniciar una reflexión, que últimamente se ha hecho sólo unas pocas veces, sobre el papel de la arquitectura vernácula como piedra angular del trabajo de un grupo imprescindible de arquitectos contemporáneos tales como Charles-Édouard Jeanneret, Le Corbusier, el gran maestro, quien expresó el vínculo entre los “artesanos” de antaño y los “creadores” de hoy en día con las palabras que dan título a esta exposición.
 
Hace ya más de un siglo que algunos arquitectos intentaron definir una arquitectura depurada y honesta que sirviera para conectar al hombre completamente con su entorno. La tradición era propiedad intelectual de tendencias culturales como el historicismo y el regionalismo, y el entorno comenzó a sufrir cambios desconocidos que empeoraron durante el desarrollo social y económico del siglo XX.
 
Entre el estancamiento mental en las cualidades del pasado y la urgencia de los problemas del presente, estos arquitectos respondieron con la herramienta del momento: un modelo de arquitectura innovador, de vocación provocadora y fundamento histórico, reglas estrictas y coherentes provenientes de la arquitectura tradicional anónima, la “arquitectura sin arquitectos” que seguía los simples preceptos del material que ofrecía el entorno inmediato y la experiencia sólida transmitida durante décadas o incluso siglos por sus ancestros.
 
Le Corbusier explica el interés de observar construcciones tradicionales para la nueva arquitectura propuesta por los grandes maestros de la vanguardia moderna.
 
“No se trata de revivir viejos folclores sin valor actual, ni viejos oficios superados por las tecnologías modernas. Queremos despertar la mente, dejar brillar la ley de la armonía sin definir la ley de la unidad, aguzar el ingenio y ampliar la imaginación, descubriendo el futuro en un pasado maravilloso”.
 
La idea no era imitar formalmente aquella seductora arquitectura que tanto admiraban, sino observar y analizar las soluciones inteligentes y elementales que daba a los problemas planteados por el medio en que se emplazaba: el clima, la técnica y el material disponible, la economía, la organización social. Analizar todo esto llevó su tiempo. Había que conocerlo todo muy bien para discernir lecciones básicas sobre las que formular propuestas futuras innovadoras y originales; abstraer el conocimiento de las casas anónimas y estudiarlo hasta poder reducirlo a su carácter general.
 
Como ellos y sus discípulos directos (Alvar Aalto, Louis Kahn, Alvaro Siza, Tadao Ando, Balkrishna Doshi…), tan pronto nuestra sociedad se adapta a algo nuevo nos volvemos a preguntar por qué  si durante siglos supimos cómo relacionarnos con sensatez con el medio ambiente y el clima de forma adecuada a nuestras necesidades vitales, si supimos dominar con maestría el uso de la madera, el barro y la piedra que teníamos disponibles, parece hoy que no somos capaces de redefinir una arquitectura lógica y sostenible, de espacios atractivos y compuesta por los materiales que nos ofrece la nueva revolución tecnológica.
 
Compañeros de oficio quiere contribuir a esto. Para ello nos preguntamos cómo formar una nueva y mejor arquitectura que se adapte a la sociedad venidera. ¿Cuál debería ser la relación entre el edificio, su destinatario y las necesidades de su medio, el paisaje?
 
Con el comienzo de un nuevo período histórico es necesario redefinir nuestros espacios vitales de modo que ayudemos con otra arquitectura tan racional como la de los viejos artesanos, nuestros compañeros de oficio, tan flexible y eficiente como la técnica actual, a equilibrar el desarrollo de nuestra sociedad con las condiciones y posibilidades del entorno. Eso es lo que, a fin de cuentas, hacen los más notables arquitectos contemporáneos: Peter Zumthor, Glen Murcutt, Kazumo Sejima…, demostrando que frente a la característica frivolidad del eclecticismo en que se mueve gran parte de nuestra cultura, aún podemos adaptarnos a nuestros lugares (y ellos a nosotros) con una arquitectura crítica y juiciosa capaz de hacernos progresar desde las soluciones más heterogéneas.
 
La arquitectura, elaborada desde la sensibilidad poética de cada autor, funciona sobre todo si es rigurosa, si cumple con la condición más sencilla y exigente: dar respuesta a las necesidades del lugar y de su gente, a la particularidad del medio ambiente en que se inserta.
 
Una arquitectura que nos envuelve hasta hacernos sentir parte del paisaje… hasta hacernos parte de él.
 
EL CATÁLOGO
 
Este proyecto cultural también incluye un documental y un catálogo riguroso bajo la dirección de Pedro de Llano, comisario de la exposición. Idiomas: Castellano/Inglés

Espacio de Exposición
 
Se necesita un mínimo de 600 metros cuadrados para albergar la exposición completa.

Para más información contacte con el área de Cultura:
981 060 086 / drodriguez@fbarrie.org

GALERÍA DE IMAXES

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