Carta del Presidente

En 1966 a la pregunta de un periodista sobre su grado de satisfacción con la Fundación que acababa de establecer, Pedro Barrié de la Maza, a mi entender dando muestra de prudencia, contestaba que todavía era pronto para saberlo.

Han pasado cincuenta años. Cincuenta años en los que creo sinceramente que nos hemos sabido arraigar en este país y en los que la misión de la Fundación, fiel a la voluntad de nuestro fundador, ha permanecido la misma. Ha sido nuestra responsabilidad adaptar las herramientas a nuestro alcance a los tiempos y a las necesidades de una sociedad compleja y en constante cambio, para garantizar que esto sea así.

Pero los años son solo una de las posibles unidades de medida para contar este periodo. Quiero destacar otras como los 4 millones de usuarios, 2.000 actuaciones, 166 exposiciones o 508 títulos publicados y cerca de medio millón de ejemplares donados que dibujan el área de Patrimonio y Cultura; 392 entidades y miles de beneficiarios directos que lo hacen en el área de Acción Social; el apoyo directo a medio centenar de instituciones, proyectos y programas de formación científica, en muchos casos desde su propia creación en el área de Ciencia, o las 15.342 becas concedidas en el área de Educación. Indicadores ciertamente elocuentes, aunque nada se puede en realidad reducir exclusivamente a cifras ya que son inseparables de sus correspondientes nombres y apellidos.

Entre las actividades llevadas a cabo durante este año quisiera destacar especialmente la acogida de la VI Conferencia General de la Asociación Española de Fundaciones. Allí tuvimos la oportunidad de compartir ideas para el futuro y reflexiones sobre el panorama actual. Pero lo que es al menos igual de importante, fue una nueva oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia esencia, sobre el espacio que debemos ocupar activando el potencial ya existente, intentando crear talento nuevo, cediendo gustosamente el protagonismo a una sociedad en la que creemos.

Sin duda hay motivos para estar orgullosos de los hitos alcanzados, cumpliendo con los valores de Pedro Barrié y de su fiel continuadora Carmela Arias. Volviendo a la pregunta que se le hacía a nuestro fundador y haciendo una reflexión sobre los últimos cincuenta años, ahora comprendo el alcance de sus palabras: no solamente era un reflejo de prudencia sino que avanzó la propia naturaleza de la Fundación, marcada por el inconformismo y siempre con la mirada puesta en el futuro sin perder de vista sus orígenes.

José María Arias Mosquera

Presidente de la Fundación Barrié